Recuerda de dónde has caído

    “Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.”

    Apocalipsis 2:5 RVR1960

    Como cristianos o líderes, una de las mejores cosas que podemos hacer es estudiar y comprender adecuadamente la fe que profesamos. Si estamos al frente de un ministerio, no debemos ser negligentes, necesitamos prepararnos adecuadamente para una tarea de la que no daremos cuenta a nadie más que al Creador del universo. Pero ha sucedido que el exceso de conocimiento de teología, la toma de decisiones en función de la iglesia, los años de servicio, entre otras cosas, han enfriado ese primer amor, la pasión por la obra cristiana, y por Dios.

    La iglesia de Éfeso tenía buenas obras, tenían trabajo arduo por la obra de Dios, y se caracterizaba por su paciencia, también por aborrecer el mal, y descubrir falsos apóstoles (Apocalipsis 2:1-3 RVR1960). Pero Jesús les dice que habían dejado su primer amor. Al trabajar en el ensanchamiento el reino de Dios, uno pensaría que esto no es algo que sucedería, pero habían dejado el amor por Cristo y el anhelo de agradar a Dios. Se le dice: Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. El primer amor es el período más bonito de los cristianos arrepentidos que han recibido perdón, en el cual el agradecimiento les hace amar a Dios sobre todas las cosas, y todo en sus vidas gira en torno a la obra cristiana, solo se desea hablar de la gracia que han recibido. Tristemente este primer amor se va enfriando, y el tiempo, la costumbre, nuestros cargos o las dificultades nos hacen olvidar la gracia que hemos recibido y el acto tan grandioso que es el perdón de nuestros pecados.

    Cristo llama a recordar donde estábamos antes, que nos arrepintamos de dejar enfriar el amor y gratitud inicial y regresemos a hacer lo que hacíamos anteriormente. Sea nuestro ministerio, liderazgo o don, está respaldado por Dios, y puede ser quitado y dado a otro que muestre verdadero amor por la obra, creando conversiones por un ministerio vivo y no por la fuerza de la costumbre. Regresemos al primer amor.

    #RecuerdaDeDondeCaiste, #QuitareTuCandelero, #MinutosConDios, #ReflexionesDiarias

    Leave a Reply

    Your email address will not be published. Required fields are marked *