“El hombre perverso levanta contienda, y el chismoso aparta a los mejores amigos.”
Proverbios 16:28 RVR1960
Varios defectos puede tener una persona, los cuáles lo hacen más o menos fáciles de tratar. La base de una amistad está dada por la posibilidad de tolerar las peculiaridades de cada quien. Sin embargo, existen algunas características que no son asimiladas, y entre ellas está la perversidad y el chisme.
En este pasaje de Proverbios, se nos dice: El hombre perverso levanta contienda, y el chismoso aparta a los mejores amigos. Y es que es muy difícil compartir con alguien que a la menor oportunidad está tratando de crear un conflicto, y cada palabra puede ser un motivo de discusión. Pero también el que esparce todo tipo de comentarios y habladurías acerca de los que le rodean y de uno mismo, en su mayoría cosas que se asumen sin saber si es verdadero o no, y a las que siempre se le agrega algo más. Cada uno de estos aspectos es muy desaprobado por Dios, no es tolerable por Él, pero tampoco por las personas que interactúan con quienes tienen estos defectos.
Como cristianos, no podemos tener estos comportamientos, ni ser generadores de problemas, ni propagadores de chismes ni habladurías. Pero no debemos preocuparnos si fuéramos así antes de aceptar a Cristo, pues si estamos dispuestos a apartarnos de la maldad, las contiendas, o las habladurías, el Espíritu Santo puede transformar nuestra vida y hacernos nuevas criaturas, apartados de las prácticas y modos de vida anterior. Solo debemos ponernos en Sus manos.
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