“Corona de los viejos son los nietos, y la honra de los hijos, sus padres.”
Proverbios 17:6 RVR1960
Suele decirse que cuando se es abuelo tenemos una segunda oportunidad como padres. Los abuelos miman mucho a los nietos, y rectifican en ellos los errores que cometieron en la crianza de sus propios hijos. Por otra parte, estos niños ven a sus padres como sus héroes, y se enorgullecen de ellos, sus profesiones, sus logros laborales y personales. Muchos se sienten identificados con sus progenitores, y quieren imitarlos en comportamientos y carreras profesionales.
En este pasaje de Proverbios, dice: Corona de los viejos son los nietos, y la honra de los hijos, sus padres. Es sinónimo de bendición divina tener una descendencia numerosa, que haya continuidad de nuestra línea de sangre. Pero todo bajo el principio de un comportamiento adecuado. Por eso, para las personas mayores es un orgullo tener nietos, no solo por la posibilidad de impartir su conocimiento y ver su aplicación en ellos, sino por el privilegio de tenerlos y verlos crecer para convertirse en personas de bien. También nuestra provisión y administración de nuestros bienes, elección adecuada de nuestro futuro, y tendencias a hacer el bien, hará que nuestros hijos se enorgullezcan de nosotros, en lugar de que nuestras acciones los avergüencen ante los demás.
Pedir y aceptar la guía de Dios para conducir a nuestra familia, educar a nuestra descendencia en las verdades y principios bíblicos, administrar cuidadosamente nuestras posesiones, tiempo y finanzas bajo la dirección del Espíritu Santo, nos dará una familia sana física y espiritualmente. De este modo, verdaderamente nuestros nietos serán corona a nuestras cabezas, mientras que los hijos se enorgullecerán de sus padres, quienes siempre los condujeron por sendas de bien y paz.
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