“En Dios está mi salvación y mi gloria; en Dios está mi roca fuerte, y mi refugio.”
Salmos 62:7 RVR1960
En tiempos de huracán, las personas que tienen viviendas vulnerables acuden a lugares que pueden servir de refugios por sus paredes fuertes y techos firmes. Del mismo modo, ante inundaciones se trata de subir a lugares elevados y que no estén en peligro de derrumbarse o ceder ante la presión del agua. Siempre localizamos la manera más efectiva y que brinde mayor protección para contrarrestar cualquier desastre natural que pueda venir contra nosotros, y ya preparados, podemos enfrentarlo con más serenidad.
Pero no importa si el suelo se estremece bajo nuestros pies, para los cristianos hay una roca inamovible. Si grandes problemas amenazan nuestra tranquilidad, podemos encontrar refugio. Si se reúnen nuestros enemigos, y nos acechan, tendremos defensa y salvación. Y cuando se burlan de nosotros y nos humillan, no nos deja estar en vergüenza. Y el salmista lo resumen en una oración: En Dios está mi salvación y mi gloria; en Dios está mi roca fuerte, y mi refugio. Y mientras más difícil sea el momento por el que atravesamos, más firmemente debemos estar aferrados a Él, y del mismo modo en que acudimos a centros de evacuación ante amenazas inminentes, ir a Sus caminos y mantenernos siempre bajo Su cuidado.
Sin importar que situación viene contra nosotros, Dios es nuestra salvación. En Él encontramos fundamento firme, lugar donde refugiarnos y es nuestra gloria, quien hace que levantemos nuestra cabeza en alto en medio de cualquier situación. ¡Confía en Él! ¡El Señor te bendiga!
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