Sin dejar de congregarnos

    “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.”

    Hebreos 10:25 RVR1960

    Congregarse es el término usado para reunirse en un mismo lugar un grupo de personas, para compartir algo que tienen en común. Aunque esta palabra puede ser utilizada para cualquier grupo de individuos con la intención de encontrarse en un lugar determinado, es frecuentemente vinculada con los creyentes.

    Cuando se predica a las personas, muchas llegan a ser receptivas al mensaje evangélico, pero cuando se les habla de asistir a la iglesia, responden que creen a su manera, y que Dios está lo mismo en el templo que en las casas. Por otra parte, los cristianos tienden a dejar de asistir por largos períodos de tiempo a los servicios de adoración y predicación, con todo tipo de justificaciones. En los dos casos se ve que se le resta importancia al tener comunión.

    Pablo, autor de la epístola a los hebreos, se encuentra en este pasaje haciendo un llamado a los creyentes a que se congregaran y que no siguieran el ejemplo de los que no lo hacían, que se animaran los unos a los otros, mucho más cuando en día del regreso del Señor estaba cerca. Esta porción de las Escrituras es importante. Es una frase de conocimiento común que en la unión está la fuerza, y un cristiano tiene muchos ataques a diario. Es normal sentir desánimo, y que todo nos cae encima. Pero precisamente en la comunión entre hermanos que resulta de congregarse para escuchar la Palabra de Dios, adorar Su nombre, dar testimonio de las cosas que ha hecho por nosotros y orar unos por otros es donde está el mover de nuestro Padre Celestial. El cristiano no ha sido llamado a ser alguien solitario. Debemos unirnos, animarnos, apoyarnos. Cuando uno siente que no tiene deseos de asistir a la iglesia, otro debe exhortarlo a ir. Si estamos enfermos, debemos orar y brindar ayuda. Si hay una situación difícil, mostrar simpatía y apoyo. Más si sabemos que el día del Señor sucederá, aunque no conocemos cuándo, por eso, debemos estar vigilantes y no caer.

    El no cerrar filas y dejar de estar unidos puede traer como consecuencia que haya apostasía y que los hermanos se aparten. Congregarnos es una manera más de luchar contra la presión del enemigo por apartarnos de la senda correcta. Tener comunión y animarnos unos a otros es también nuestra manera de perseverar en nuestra fe.

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