La abundancia del corazón

    “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.”

    Lucas 6:45 RVR1960

    La comunicación interpersonal es clave para el desarrollo de un individuo y la sociedad. Es la manera de intercambiar información acerca de disímiles temas entre dos o más interlocutores. A diario hablamos con muchas personas, y los niveles de comunicación y asuntos a tratar varían en dependencia del nivel de confianza que exista, o la afinidad en cuanto a intereses.

    Es característico que se reúnan a conversar personas en el transcurso del día, sea en lugares de trabajo, recorridos para hacer tareas cotidianas, en la casa, parques, entre otros. Y en estos espacios comunes cada cual comparte sus ideas.

    Existen personas que hablan únicamente de sus problemas, otros de cuanto dinero tienen y lo numerosas que son sus pertenencias, otros hablan de terceros, otros de la vida de fiestas y parrandas que llevan. Usualmente a estos gradualmente se les va evitando, a no ser que uno comparta esas ideas. Lo que mueve la vida de cada individuo, lo que realmente disfruta es lo que intenta exteriorizar y es de lo que serán sus temas de conversación.

    Tristemente los cristianos también hemos arrastrado esa costumbre, y podemos encontrarnos escuchando pasivamente una larga conversación acerca de lo bien que le va a alguien de la familia o de la cantidad de dinero que ha tenido en el mes.

    Jesús de Nazaret nos muestra de forma precisa cómo ser capaces de reconocer que mueve el corazón de las personas. El hombre regenerado, transformado es llamado en este versículo hombre bueno. Y habla de lo que realmente trae el corazón rebosante, de lo que quiere compartir a todos: de la gracia de Dios, de la obra transformadora, de como se ha operado un cambio en él. El hombre malo es una persona carnal, y lo que mueve su corazón son sus propios placeres, su dinero, sus bienes y pertenencias. Y como aclaración final, el Mesías enfatiza que de lo que abunda en nuestro corazón es que hablamos.

    Como cristianos estamos llamados a ser ejemplo ante las personas que no conocen a Cristo. Hablar de agradecimiento, adoración, ánimo, fe, servicio a otros, apoyo, confraternidad, dar testimonios, edificar a otros, predicar. Hay muchas cosas de las que podemos hablar si realmente contamos con un corazón agradecido. En Mateo 12:36 se nos aclara que: “de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio”. ¿Cuáles son nuestros temas de conversación? ¿Estamos verdaderamente demostrando con lo que hablamos que Cristo es rey de nuestra vida?

    ¿De qué has hablado hoy? ¿Te animas a hablarles a otros de Jesucristo ahora?

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