“En ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron.”
Salmos 9:10 RVR1960
La base fundamental para que exista confianza entre dos partes, es el conocimiento mutuo. Se establece la confianza cuando uno recibe lo que está esperando, cuando existe certeza de que no será decepcionado, y todo se establece bajo los acuerdos establecidos de antemano. Al existir confiabilidad, se acude una y otra vez a esa fuente. Pero, nuevamente, parte de que exista un conocimiento previo.
Con Dios, sucede algo similar. El salmista dice: en ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron. La premisa fundamental es conocer a Dios. Solamente quienes tienen una relación con Él pueden acudir en busca de socorro, y como dice el salmista basado en su experiencia, quien busca al Altísimo no será desamparado. Sin embargo, existe algo interesante, para que exista esta confianza, ha habido una respuesta por parte del Padre Celestial a los que se acercan a Él. Es totalmente imposible confiar en quien no conocemos, en quien no tenemos seguridad de que nos escuchará, y más si hemos negado su existencia.
Dios está dispuesto a socorrernos, solo debemos buscarle y acercarnos a Él. Debemos tener fe en que encontraremos ayuda y respuesta a lo que nos aflige o preocupa. Sus manos están extendidas, y sus oídos prestos a escucharnos. Busquemos de Dios, que nunca quedaremos desamparados.
#NoDesamparaALosQueLoBuscan, #ConfiandoEnDios, #MinutosConDios, #ReflexionesDiarias