“Aquel cuyos pies van a resbalar es como una lámpara despreciada de aquel que está a sus anchas.”
Job 12:5 RVR1960
Suele suceder con frecuencia que mientras estamos bien, las personas que están a nuestro alrededor, profesan amistad, y aseguran que podremos contar con ellos en cualquier circunstancia. Sin embargo, cuando erramos, o estamos a punto de caer en desgracia, entonces esas mismas personas nos desechan, juzgan y ni siquiera se acercan a nosotros. Este comportamiento es común en cualquier ámbito, sea personal, profesional o religioso.
En el libro de Job, vemos que se nos dice: Aquel cuyos pies van a resbalar es como una lámpara despreciada de aquel que está a sus anchas. Sus amigos habían ido a criticarlo cuando estaba en apuros, en un período de prueba muy difícil, y lejos de recibir palabras de ánimo o consuelo, obtuvo exactamente lo contrario. Y es que es muy fácil sentarse a cuestionar y criticar a la alguien que ha caído en pecado, que está por caer, o que atraviesa por un momento delicado en su vida. Las personas que no se encuentran en una situación similar, cuestionan y se apartan, sin tomar en cuenta que ese es el momento en que más se necesita una mano amiga, una palabra de aliento.
Sin embargo, en medio de la situación más desesperada, Dios está ahí para nosotros, y si es por pecado cometido, está dispuesto a perdonarlo si mostramos arrepentimiento; si es un momento de dificultad, es nuestro pronto auxilio; y cuando todos nos abandonen, Él estará a nuestro lado. Pero nosotros, evitemos ser piedra de tropiezo para otros, y actuemos como queremos que hagan con nosotros. Seamos empáticos, pongámonos en el lugar de otros, seamos la mano amiga, y llevemos palabras de ánimo y mensaje de Dios, sin juzgar ni apartarnos. Seamos canales de bendición.
#ElQueVaACaer, #CriticasAlQueEstaEnApuros, #MinutosConDios, #ReflexionesDiarias