El espíritu dado por Dios

    “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.”

    2 Timoteo 1:7 RVR1960

    La tarea más importante que tiene un cristiano es predicar al mundo el evangelio de salvación. Debemos comunicar a todos que Jesús de Nazaret es el Hijo de Dios, que murió en una cruz por el perdón de nuestros pecados, que solamente si lo aceptamos como Señor y Salvador podremos tener vida eterna y que existe un infierno de condenación al que van los pecadores que no son salvos. Este es un mensaje claro, que no tiene variación ni es relativo. Sin embargo, es uno de los más difíciles de comunicar. Las personas no están dispuestas a oír esto. Cuando hablamos del Mesías, nos salimos del esquema que la sociedad tiene trazado para todos, y la respuesta a cuando eso sucede es el rechazo, la burla, el menosprecio.

    A todo esto se enfrenta un cristiano, además de tener que enfrentarse a sí mismo, pues existe el temor al que dirán, a nuestro carácter si somos tímidos o introvertidos, el miedo a hacer el ridículo, y demás aspectos que influyen en como queremos que nos vean los demás, los cuales cobran mayor importancia en dependencia de nuestra edad o madurez. Es un reto hablar a un grupo si tenemos miedo escénico o somos personas de pocas palabras.

    El apóstol Pablo se encuentra exhortando a Timoteo para evitar que estuviese en una situación parecida. Recordemos que era un joven que había acompañado a Pablo por quince años como compañero constante y quedó como líder de la iglesia de Éfeso.

    El apóstol le dice que Dios no nos dio un espíritu de temor, cobardía o debilidad; sino de poder, amor y dominio propio. Este poder es una manifestación del don del Espíritu Santo en las personas escogidas por el Padre Celestial para el ministerio, el amor es lo que hace seamos movidos a hablar con personas que no conocemos y damos testimonio de Cristo, a la vez que agrega el autocontrol y de este modo evitar situaciones que su carácter o deseos pudieran causarle.

    De esto nos ha dotado Dios. Ha creado las condiciones para que podamos servirle y hablar a todos los que no conocen del plan de salvación mediante Cristo Jesús. Y este versículo nos habla a nosotros hoy si nos cuesta ir a orar por los enfermos, predicar a los presos, hablar a los que nos rodean de que el Hijo de Dios vive, y está extendiendo Su mano hoy, que mañana puede ser muy tarde. No es momento de tener miedo, ser tímidos, o introvertidos. Es tiempo de dejar que el Espíritu Santo obre en nosotros.

    ¿Lo dejarás?

    #PredicandoElEvangelio, #DominioPropio, #MinutosConDios, #ReflexionesDiarias

    Leave a Reply

    Your email address will not be published. Required fields are marked *