“Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte.”
Salmos 16:5 RVR1960
Es tema de varios libros, obras, películas y series el impacto de recibir una herencia para las personas. Suele emplearse debido a que existen quienes se preocupan más por lo que pudo haberle dejado el familiar, que por su partida. Sin embargo, ha sucedido que muchos se han beneficiado grandemente por la previsión de un familiar, lo cual les ha aliviado económicamente, aunque lamenten su pérdida.
En este pasaje de las escrituras dice: Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte. Para los levitas, este versículo encerraba una verdad significativa. Como estaba establecido, ellos no tendrían parte en la heredad de Israel, sino que tanto las posesiones como su sustento sería provisto por Dios (Deuteronomio 10:9 RVR1960, Deuteronomio 18:1-2 RVR1960). Para nosotros en la actualidad esto podría no tener mucho sentido. Sin embargo, mientras el mundo se afana por posesiones y bienes materiales, nuestra vista debe estar puesta en nuestro Padre Celestial.
En lugar de contender por pertenencias y herencias, es Dios nuestra porción, suficiente para cubrir con creces nuestras necesidades. Al dedicarnos a obedecer al Altísimo en vez de procurar lo que persigue el mundo, garantizamos no solo mejorar nuestra condición espiritual, sino que Dios sea nuestra herencia y nuestro sustento, lo cual es miles de veces mejor que cualquier fortuna humana, y, al final, proporcionará salvación y vida eterna.
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