Le amamos porque nos amó primero

    “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.”

    1 Juan 4:19 RVR1960

    Es común escuchar a los cristianos decir que aman a Dios. Y es que el amor es verdaderamente la base sobre la cual está fundada la relación del Creador con los seres humanos desde el inicio de los tiempos. Pero cuando alguien dice que ama a Dios, hace uso de un verbo que puede resultar ambiguo o confuso en la idea que se expresa. En esta expresión se hace uso del Amor Ágape (gr. ἀγάπη), el cual es referente a la actitud de Dios hacia Su Hijo, hacia la raza humana, y particularmente hacia aquellos que creen en Cristo. También la que deben mostrarse entre sí los hermanos de la fe. Es el amor de mayor intensidad, perfecto, absoluto, sacrificial y puro. Sin embargo, puede suceder que algunos creyentes digan amar a Dios tratando de demostrar mayor espiritualidad, más entendimiento de las Escrituras, o su gran disposición hacia el Altísimo.

    Es importante lo que declara Juan en su primera epístola, cuando dice: Nosotros lo amamos a él, porque él nos amó primero. Antes de que nosotros tuviésemos consciencia, o siquiera existiéramos, ya Dios nos amaba. Su deferencia hacia la humanidad es perceptible desde la misma creación (Génesis 1:26-27, Génesis 2:7 RVR1960), pero cada paso que ha dado ha estado marcado por un profundo sentimiento de amor, que llega hasta nuestros días. Su mayor demostración se puso de manifiesto cuando entregó a su Hijo Unigénito a morir por los pecados de una humanidad que lo despreciaba. Pero se manifiesta cada vez que abrimos los ojos a un nuevo día, en el que nuevamente tenemos la oportunidad de conocerle y tener comunión con Él.

    Sin importar cuanto amamos a Dios en la actualidad, solo reciprocamos lo que hemos recibido antes. Cuando nos relacionamos con nuestro Padre Celestial se experimenta una sensación de alegría que no tiene comparación. Y este ser tan especial que nos cuida, alienta, protege, provee y sustenta, da salvación y vida eterna, es difícil de no amar entrañablemente. Pero si no hemos llegado a este punto aún, no nos deprimamos. Roguemos al Espíritu Santo que nos de amor por el Altísimo, y recibiremos de este sentimiento que forma parte de Su naturaleza.

    #DiosNosAmoPrimero, #AmamosADios, #MinutosConDios, #ReflexionesDiarias

    Leave a Reply

    Your email address will not be published. Required fields are marked *