“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.”
Filipenses 4:8 RVR1960
Los ser humanos siempre tenemos el cerebro en funcionamiento. Nuestros pensamientos se suceden constantemente, y van variando de un tema a otro, propiciando la creatividad, la lógica, coordinación, planificación, previsión, entre otras cosas. No solo fijamos el conocimiento, sino que creamos nuevos saberes. Nuestra vida, la manera en que queremos que nos vean, los logros que queremos alcanzar, hacia donde dirigimos nuestros pasos, las acciones que haremos, todo se gesta en nuestra mente, y mediante nuestros pensamientos se hilvana quienes somos.
Pero del mismo modo en que pensamos cosas que propician nuestro desarrollo personal, también somos invadidos por malas intenciones. Y nuestro lado brutal, nuestras perversidades y las tendencias a la maldad también compiten por reemplazar nuestro curso de pensamiento normal, creándose una batalla interna entre lo que sabemos que debemos hacer y lo que recibimos como influencia externa, además de nuestra propia tendencia a hacer el mal. El apóstol Pablo recomienda a los cristianos: Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto piensen. Sugiere que pensemos en cosas que sirven de provecho, que sean buenas y la mejor manera de hacerlo es someter nuestra mente al control de Dios. Debemos recordar algo, y es que aún nuestros pensamientos más ocultos están expuestos ante Sus ojos, por lo que nuestras intenciones pueden pasar desapercibida a nuestros semejantes, pero no al Altísimo.
Dejarnos llevar por nuestros malos pensamientos puede traer consecuencias nefastas. Es por eso que tenemos que controlar nuestro flujo de pensamientos, censurando y apartando de nuestra mente todo aquello que no nos sirva de beneficio y edificación. Todo lo que sea bueno, que haga el bien y que preferentemente esté relacionado con Dios es lo que debemos pensar. Roguemos al Padre Celestial que nos ayuda a tener el control de nuestra mente, y que pongamos freno a nuestros pensamientos, para ser personas de bien y dar testimonio de Dios al mundo, en lugar de ser presa de nuestros deseos o de demonios. ¡El Señor te bendiga!
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