Si decimos no tener pecado

    “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.”

    1 Juan 1:8 RVR1960

    El pecado (latín peccātum) es una transgresión voluntaria y consciente de la ley divina. Se denomina de este modo a todo lo que se aparta de lo correcto y justo o que falta a lo que es debido, de manera que pecamos no solo si hacemos algo que sabemos que está mal, sino también si dejamos de hacer algo que está bien. Este término es más frecuentemente usado por los creyentes, mientras que los que no tienen a Dios consideran que no los cometen si son personas morales y cumplen las normas sociales. Sin embargo, hay algo que no tienen en cuenta.

    Las personas cometemos pecados a diario, inconversos y cristianos, los primeros deliberadamente, y los segundos por falta de dependencia de Dios, por debilidad en la fe o ceder ante las tentaciones. Convertirnos en personas morales no nos hace exentos de pecar, puesto que si dejamos de hacer algo caemos en pecado de omisión, además de la naturaleza pecaminosa del hombre, la cual nos lleva a pecar hasta en cosas pequeñas e insignificantes aparentemente. Pero los cristianos también estamos expuestos a las tentaciones y, si no nos afianzamos en Cristo, caeremos en pecado con gran facilidad. Con todo, existe una gran cantidad de creyentes que dicen no tener pecado, que proyectan una imagen de gran santidad y que miran con desdén y crítica a los que han resbalado. Hay hasta quienes acusan de pecadores a los que tienen alguna enfermedad, sintiéndose ellos libres al estar sanos. Olvidan lo dicho por Juan: Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. En el mismo momento en que pensemos que no tenemos pecado, o hemos caído o podemos estar próximos a fallar, y el orgullo puede ser nuestra ocasión de caer.

    Siempre vamos a tener un pecado cometido. Quizás de último minuto, algo que hemos pensado, que hemos hecho o que hemos olvidado hacer.  Aún sin querer podemos haber ofendido a Dios, y es por eso que no podemos caer en la complacencia y la falsa sensación de seguridad de estar a cuentas con Dios. Cada vez que nos presentemos ante Él debemos mostrarnos humildes, conscientes que somos pecadores, pero que queremos hacer Su voluntad y perfeccionarnos cada vez más.

    #NoTenerPecado, #NoHablamosVerdad, #MinutosConDios, #ReflexionesDiarias

    Leave a Reply

    Your email address will not be published. Required fields are marked *