“Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así?”
Romanos 9:20 RVR1960
La disconformidad e irreverencia son las características básicas que identifican a nuestra sociedad moderna. Bajo la premisa de ser iguales a Dios o que es producto de nuestra imaginación, existe una marcada tendencia a cuestionar constantemente Su existencia o su naturaleza. Son muy frecuentes expresiones como: “si Dios existe por qué hay tanto mal”, o: “si Dios es amor por qué hay tantas muertes” hacia los creyentes. Y aunque no haya una relación con Él ni se crea en Su existencia, cuando las cosas van mal es común el cuestionamiento de por qué nos suceden las cosas.
La tendencia popular de considerar que Dios es creado por nuestra imaginación o que somos iguales a Él, hace que olvidemos algo crucial y que Pablo pregunta incisivamente en su carta a los Romanos: Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? Verdaderamente, ¿quiénes somos? Somos criaturas hechas por el Altísimo, que no podemos siquiera mirar Su rostro o estar delante de Su presencia sin riesgo para nuestra vida por la inmensa diferencia que existe entre nosotros. No somos capaces de explicar Su naturaleza, no se puede comparar con nada
que conozcamos. Su palabra tiene el poder de crear todo cuanto existe, puede destruir también con solo Su voluntad. Pero criticamos, cuestionamos, discutimos y hasta gritamos contra Dios, cuando a veces no somos capaces de levantar la voz ante nuestro jefe. Hemos sido creados por Su misericordia, y de ese mismo modo seguimos vivos cada mañana, no hay igualdad ninguna entre nosotros, solo expresiones de amor y misericordia de un ser inescrutable y todopoderoso.
Por su amor, tenemos el privilegio de ser llamados hijos suyos. Pero es importante que no olvidemos la diferencia que existe entre nosotros, y que el espíritu de adopción no se convierta en exceso de confianza o falta de respeto. Cuidemos nuestra relación con Dios. ¡El Señor te bendiga!
#ConociendoNuestroLugar, #AltercarConDios, #MinutosConDios, #ReflexionesDiarias