Mi escondedero y escudo

    “Mi escondedero y mi escudo eres Tú; en Tu palabra he esperado.”

    Salmos 119:114 RVR1960

    Dependiendo del tipo de sociedad en la que se vive, esta anima a sus ciudadanos a que se responsabilicen de sus problemas, aunque otras los acostumbra a ser dependiente de sus dirigentes para solucionar sus dificultades. Con todo, independientemente del modelo que impere, siempre va a existir frustración, pues es imposible lograr darle solución a todas las necesidades o expectativas que se generan por parte de millones de personas, cada quién con sus inquietudes y exigencias.

    Y aunque cada individuo sea autónomo e independiente, siempre va a esperar que determinados aspectos sean cubiertos por el sistema de gobierno que se encuentre en le poder. Sea por defensa ante la criminalidad, socorro ante enfermedades, representación ante otras naciones, existen niveles de dependencia hacia el gobierno, y no siempre sus necesidades son satisfechas. Sin embargo, en un tiempo más convulso que en este que vivimos, ya el salmista había encontrado la solución oportuna y la expone al decir: Mi escondedero y mi escudo eres Tú; en Tu palabra he esperado. Ante las dificultades, problemas, guerras o enfermedades, en quién se debe confiar es en Dios. A Él podemos acudir sin temor a ser rechazados o a que sean defraudadas nuestras expectativas. Pero agrega que ha esperado en Su palabra, en las promesas extendidas Su pueblo, que nos incluye como pueblo adquirido.

    Cualquiera que sea la situación que te inquieta, en Dios tienes refugio, escudo y respuesta. Cree en lo que está dicho en Su palabra, confía en Sus promesas, y espéralo con fe. Nunca serás avergonzado. ¡El Señor te bendiga!

    #EscondederoYEscudo, #EsperandoEnDios, #MinutosConDios, #ReflexionesDiarias

    Leave a Reply

    Your email address will not be published. Required fields are marked *