“Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra.”
Tito 3:1 RVR1960
Tras las situaciones que se han vivido en los últimos tiempos, que demuestran de la mala capacidad de gestión de los gobiernos, la pobre respuesta a crisis nacionales y la falta de criterio, toma de decisiones y sentido común de las figuras de poder, los habitantes de cada país se cuestionan si verdaderamente representan sus intereses. El descontento ha subido a escalas alarmantes, y muchos consideran que los gobiernos actuales son incapaces de dar respuesta a sus necesidades. Protestas en las calles, manifestaciones y hasta agresiones han tenido lugar, siendo convulso el tiempo que nos ha tocado vivir.
Los cristianos no somos ajenos a lo que sucede en los países, y a veces se pierde la paciencia con lo que sucede en nuestras naciones. La inseguridad, zozobra, la falta de equidad y justicia hacen mella, y no pocos se han visto inclinados a sumarse a este descontento generalizado, llegándose al extremo de verse grupos cristianos liderando movimientos de protesta.
Pablo escribe a Tito, y le recalca algo en este pasaje para que comunicara a los creyentes: que se sujetaran a los gobernantes y autoridades, que obedezcan y estén dispuestos a buenas obras. En este tiempo, estaban sometidos al dominio romano, y había tendencia a rebelarse en contra de las prácticas paganas y la opresión del imperio. Pero el apóstol les recuerda un principio cristiano reconocido en teoría por todos, pero llevado a la práctica por pocos: la sumisión a los poderes existentes. Las estructuras de gobierno y figuras de autoridad, buenas o malas, son permitidas por Dios, y en las historias bíblicas vemos que han servido a un propósito divino, que podemos no comprender al inicio, pero siempre responde a un plan a mayor escala.
Como cristianos, no estamos llamados a la rebeldía, sino a ser pacíficos. La obediencia a las autoridades debe ser voluntaria, y solamente cuando se atacan nuestros principios como cristianos, podemos desobedecer. Un cristiano no debe estar inmiscuido en política, no debe estar llevando a cabo protestas, sean pacíficas o no. Recuerde que nuestra nación está en los cielos, nuestra ciudadanía no es terrenal, y diferencias de partidos políticos no deben dividir el cuerpo de Cristo.
#SujetosAGobernantesYAutoridades, #DispuestosATodaBuenaObra, #MinutosConDios, #ReflexionesDiarias