“¿Andará el hombre sobre brasas sin que sus pies se quemen?”
Proverbios 6:28 RVR1960
Muchas tentaciones vienen a nuestra vida diariamente. Estas nos llevan a desear algo que conocemos que puede hacernos daño, de una forma u otra. Y es precisamente saber que no es correcto o bueno lo que lo convierte en algo agradable o que queremos hacer a toda costa. Existe una lucha interna que solo quienes han pasado por esto, en cualquiera de sus modalidades, puede entender.
Y es que cuesta mucho trabajo ser capaces de dominarnos. Nosotros mismos nos decimos que no sucederá nada, que nadie nos está viendo, y justificamos las acciones que sabemos que no están bien. Personas que no pueden beber alcohol, compran una botella para llevarla a casa y se convencen a sí mismos de que lo hacen para poder tener bajo control la adicción. Otros son adictos al azúcar o carbohidratos, y compran dulces para poderse resistir. Muchos ejemplos pueden ponerse acerca de cómo se coquetea con la tentación, y nos convencemos de que estamos al control de la situación.
En este versículo de Proverbios se hace referencia al que comete adulterio pensando que no sucederá nada por esto, comparándolo con un hombre que camine sobre brasas sin que se le quemen los pies. Sin embargo, es extensivo también a cualquiera de las tentaciones a las que somos sometidos y a las que frecuentemente nos exponemos nosotros mismos. No nos engañemos: no somos lo suficientemente fuertes para luchar contra algo que nosotros mismos estamos inclinados a hacer. Para poder resistir lo que está mal, necesitamos presencia y dirección de Dios en nuestras vidas, y alejar el motivo de tentación. No debemos abrazarlo y llevarlo a casa, no debemos creer que no caeremos, si ya ha sucedido antes, más bien, debemos resistir esa tentación, centrar nuestro pensamiento en otra cosa, orar a nuestro Padre Celestial para que nos de fuerzas y podamos evitar lo que nos daña.
Reconocer que tenemos un problema, pedir ayuda en oración, tener un hermano en Cristo o familiar en el que podamos confiar y nos ayude a controlarnos en momentos de tentación es importante. Pero aún más confesar nuestra debilidad delante de Dios, el cual nos fortalecerá y ayudará a rebasar lo que nos ata. Él nos dio libertad, para que no estemos sometidos a ningún vicio o deseo malsano. Confíe en el Todopoderoso, y verá como triunfará frente a las tentaciones.
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