“Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, A fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra.”
Hechos 13:47 RVR1960
Dios siempre ha tenido un trato especial y diferenciado con cada persona y pueblo de la tierra. Dentro del plan original, estaba que Israel fuese quien llevase luz al resto de las naciones. Como pueblo escogido por Dios, hacia ellos estaban destinados Sus pactos y promesas, para que dieran a conocer valores éticos-morales y al Todopoderoso entre todas las culturas circundantes. Tristemente, ellos nunca lograron cumplir su cometido. Desobedecían y preferían parecerse a los otros antes que impactar en otros al ser servidores del Dios Vivo, por lo cual les sobrevino juicio en varias ocasiones. Fiel a Sus promesas para con ellos, envía a Jesús de Nazaret, Su Hijo bienamado, mediante el cual se establecía un nuevo pacto, pero, como en ocasiones anteriores, ellos fueron incapaces de percatarse de la oportunidad brindada.
Aún con la muerte y resurrección del Mesías, los judíos rechazaban el evangelio de salvación, y vemos un ejemplo de ello cuando Pablo y Bernabé se encontraban en Antioquía de Pisidia. Ellos hablaban en medio de la congregación acerca de la gracia de Dios, pero el mensaje fue rechazado y rebatido, muy pocos fueron receptivos. Nuestro Padre Celestial, conociendo la naturaleza de los israelitas, pero fiel a Sus promesas, había propiciado que se les hablase primero a ellos, y tras su predecible rechazo, fuese extendida por una nueva nación que comenzó en esos tiempos: la de los redimidos, la nación de la iglesia, que escogía obedecer y llamarle Señor por amor. Pablo les dice que había recibido palabra de Dios diciéndole que había sido llamado a ser luz de los gentiles, pueblo no judío, a fin de ser para salvación hasta lo último de la tierra. Esta nueva nación no tendría fronteras, el mensaje de salvación sería así extendido a los que no habían nacido en el Israel. Todos tendríamos la posibilidad de ser llamados hijos de Dios.
Nosotros en la actualidad también estamos llamados a ser luz de los que no conocen a Cristo. Es nuestra obligación y privilegio acometer una tarea que fue encomendada a los israelitas y ellos rechazaron: ser embajadores del Reino de los Cielos. Dios quiere que todos nos arrepintamos y tengamos salvación y vida eterna. Quiere comunión y que nos relacionemos con Él. Quiere que seamos canal de bendición a otros, y nos perfeccionemos, acercándonos lo más posible a la imagen del Mesías. Comencemos hoy.
#LuzDeLosGentiles, #LlevandoLaSalvacion, #PredicandoHastaLoUltimoDeLaTierra, #MinutosConDios, #ReflexionesDiarias