La armadura de Dios

    Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.

    Efesios 6:11 RVR 1960

    Desde tiempos inmemoriales, el ser humano ha tenido un carácter belicista. Luchas por recursos, por expansiones territoriales, o por ansias de poder, han marcado la historia de la humanidad. Generalmente los ejércitos mejor preparados prevalecían sobre los que estaban menos desarrollados en el arte de la guerra. Un ejemplo de esto fueron los soldados romanos, cuyas legiones se expandieron hasta abarcar regiones de tres continentes: el sur occidental de Europa, el oeste de Asia y el norte de África. Uno de los aspectos que permitió a esta nación conquistar tantos territorios fue el equipamiento con que sus tropas iban a las campañas militares. La armadura romana era la más eficaz y moderna de la época, por lo que reducía el daño que recibían en combate.

    La guerra en la actualidad no se gana solo por la experiencia en combate, sino quien esté mejor equipado para la guerra.

    Nosotros, aunque no estemos directamente combatiendo en un campo de batalla contra otro país, nos encontramos en un combate quizás más peligroso, porque pasa desapercibido: la guerra espiritual. Aquí, el enemigo es el diablo y sus huestes; nosotros estamos en medio de ella, sin saber que estamos combatiendo, y tristemente, sin percatarnos que somos las víctimas. La única manera de aprestarnos para esa guerra es contando con lo que Dios ha `provisto para nosotros, pero ¿cuál es esta armadura de la que el apóstol Pablo nos habla?

    Para esta armadura se usa como referencia es la que usaban los soldados romanos de la época:

    – Cinturón de la verdad. Efesios 6:14 A. (Lat. Cingulum: faja, cinturón) Era llevada todo el tiempo, aún sin el resto de la armadura. Dios detesta la mentira. Por eso, la verdad todo el tiempo es imprescindible para alcanzar santificación y liberación.

    – Coraza de la Justicia. Efesios 6:14 B. (Lat. Lorica segmentata: coraza segmentada) La coraza, compuesta de placas de bronce, protegía el torso y órganos vitales del soldado. Esta coraza protege nuestro corazón de las acechanzas y tentaciones del enemigo. Esta justicia no es la de los hombres, sino la de Cristo, para guardarnos de acusaciones. Por el sacrificio del Hijo de Dios somos hallados justificados.

    – Calzado del Evangelio de la Paz. Efesios 6:15. (Lat. Caligae: sandalias) Calzado adecuado para largas marchas. Es la disposición y presteza para dar a conocer el Evangelio.

    – Escudo de la Fe. Efesios 6:16. (Lat. Scutum: escudo) Era usado para proteger todo el cuerpo. Nos ayuda a protegernos de los ataques del maligno para hacernos pecar o dudar de nuestra fe. Y es la fe un aspecto importante, no solo creer que Dios existe, sino creer Su Palabra, sus planes y promesas para nosotros.

    – Yelmo de la salvación. Efesios 6:17 A (Lat. Galea: casco, yelmo) Protegía cabeza y cuello. Nuestra mente es donde tienen lugar casi todas las batallas, y este yelmo traerá certeza de salvación, nos ayudará a tener claridad de pensamientos y percibir los ataques que vienen.

    – Espada del Espíritu. Efesios 6:17 B (Lat. Gladius: espada) Era una poderosa arma ofensiva, blandirla era una señal de advertencia al enemigo. Para nosotros es la única arma que puede vencer al enemigo que enfrentamos. La Espada del Espíritu es la Palabra de Dios. Conocerla, meditar en ella, escudriñarla es lo que permitirá que pueda ser usada efectivamente contra las huestes espirituales.

    De este modo, si no nos falta ninguno de estos equipos, estamos preparados contra los ataques del diablo que vienen contra nuestra vida.

    ¿Estás equipado y listo con la armadura de Dios?

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