Enfermedad en cristianos

    “Pues vosotros sabéis que a causa de una enfermedad del cuerpo os anuncié el evangelio al principio”

    Gálatas 4:13 RVR1960

    Las enfermedades son cualquiera de los estados en los que haya un deterioro de la salud. Todas implican un debilitamiento del sistema natural de defensa del organismo o alguna de sus partes, pudiendo ser estas alteraciones leves o graves del funcionamiento normal debido a una causa interna o externa. Es normal y hasta frecuente que los seres humanos se enfermen, debido a los factores contaminantes y agentes infecciosos a los que estamos expuestos a diario. Sin embargo, en el ámbito cristiano las enfermedades han sido etiquetadas como sinónimo de pecado, falta de comunión con Dios y castigo divino.

    Pablo escribe a los gálatas, y refiere que a causa de una enfermedad del cuerpo les había anunciado el evangelio al inicio. Todo parece indicar que, debido a la enfermedad y debilitamiento corporal, debió detenerse en Galacia, contrario a su intención original, y había predicado el Evangelio allí, convirtiéndose varias personas y fundó pequeñas comunidades cristianas. Es probable que esta enfermedad fuese la que después el llamase como su aguijón en la carne, o mensajero de Satanás (2 Corintios 12:7 RVR1960), a lo que él mismo dice que es para no enaltecerse sobremanera. Pero, ¿acaso alguien diría que el apóstol Pablo estaba en pecado? En esta porción de las Escrituras Dios nos muestra aspectos de interés, en primer lugar, que las enfermedades pueden ser permitidas por Él por una causa que desconocemos, pero que posteriormente comprendemos su razón de ser: en este caso, sin esa enfermedad que lo hizo detenerse, quizás no habría predicado de la manera en que lo hizo en esa provincia. En segundo lugar, se percibe que las enfermedades no necesariamente son sinónimo de pecado o castigo divino, esto es potestad de Dios y no somos quienes para juzgar a otros. En tercer lugar, que aún enfermo, Pablo no renegó de Dios, ni comenzó a lamentarse, más bien aprovechó su debilidad para predicar a todos a su alrededor, mientras otros que están sanos no hacen siquiera el intento. Vemos que los gálatas no tuvieron en cuenta la enfermedad, y prestaron oído a la predicación de Pablo. Sin embargo, algunos cristianos en la actualidad cuestionan a un líder si padece de alguna enfermedad y se llega hasta a rechazarlo. ¡Qué gran diferencia con estas personas que siendo inconversos ni siquiera tuvieron en cuenta el padecimiento y si estaban atentos al mensaje de Dios!

    Si usted padece de alguna enfermedad en estos momentos, sepa que no está solo. Si hubo algún pecado, reconcíliese con nuestro Padre Celestial, pero si no, no se desespere ni dude. Dios puede estar usando esa enfermedad para que usted predique en un lugar donde no podría entrar de otro modo, y quizás el Altísimo está allí con usted para alcanzar a los que se pierden. Puede que su enfermedad sirva de testimonio a otros cuando Dios le sane. Pero si usted está viendo a un hermano o líder que está enfermo, su primer pensamiento no puede ser si está en pecado, debe ser orar por sanidad para esa persona, clamar hasta tener respuesta de que fue curado. De esta manera, enfermos pero predicando, o sanos pero intercediendo, damos testimonio de Cristo a los que se pierden.

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