¿A quién obedecemos?

    “¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?”

    Romanos 6:16 RVR1960

    Los inconversos suelen burlarse de los cristianos, al decir que ellos están esclavizados, que no tienen libertad y que están limitados por todo tipo de restricciones en sus vidas. Esta es una de las razones principales de por qué las personas son reacias a entregarse a Cristo, porque no están dispuestas a obedecer determinadas normas y comportamientos. La parte interesante es que los cristianos consideran que los que no han aceptado a Cristo son esclavos del pecado, y que sus propios vicios y deseos carnales los arrastran a someterse a las tinieblas. Entonces, ¿a quién obedecemos realmente?

    Hay ocasiones en que tenemos grilletes y somos esclavos de nuestras pasiones y ni siquiera nos damos cuenta. Por mucho que se intente hablar de términos medios en la actualidad, esto verdaderamente no existe, independientemente de nuestras filosofías, retórica o intentos de autoconvencimiento. Hay una de dos, o estás con Dios o con demonios. En el caso del Altísimo, nos sometemos voluntariamente como siervos a Su voluntad, dispuestos a obedecerle como nuestro Señor. Y aunque mucho se ha intentado suavizar el término, no se debe olvidar la naturaleza de nuestra relación, pues hacerlo terminará en que estemos en desobediencia. Sin embargo, por misericordia y la mediación de Cristo, nos trata como a Sus hijos (Gálatas 4:7 RVR1960), aun cuando le debemos todo. Mientras, cuando estamos apartados de Dios, tenemos mucha libertad en el pecado, y ni siquiera tenemos un señor, aparentemente. Sin embargo, nuestros vicios y excesos nos tienen maniatados y enceguecidos bajo el yugo del pecado. Pero hay un resultado final también, como dice Pablo en este pasaje: ¿No saben que si se someten a alguien como esclavos para obedecerle, son esclavos de aquel a quien obedecen, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?

    Sea a Dios voluntariamente, o al pecado sin saberlo, siempre estamos sirviendo a alguien. En el pecado solo encontraremos muerte al final, mientras que en la obediencia a Dios encontraremos justicia, que nos conducirá a salvación y vida eterna. Apartados de Cristo, tenemos una existencia en jaula y grilletes de oro con un triste final, con Dios tenemos una existencia en la cual trataremos de perfeccionarnos para vivir con Él por la eternidad. ¿Cuál te parece que es mejor? ¡Dios te bendiga!

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