Apariencia de piedad

    “que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.”

    2 Timoteo 3:5 RVR1960

    En la actualidad se ha hecho común encontrar en las iglesias ‘cristianos de domingos’, que solo van un día a los servicios litúrgicos, con grandes demostraciones de espiritualidad, que se arrodillan en los bancos en tiempo de oración, y alzan las manos durante la adoración, pero posteriormente, al llegar a casa tienen comportamientos mas mundanos que los propios inconversos. Otros se comportan como fervientes cristianos, y realmente son pecadores acérrimos. Estas personas son difíciles de descubrir, y alcanzan tal grado de mimetismo, que confunden a pastores y líderes que no son dirigidos por el Espíritu Santo.

    Desde tiempos de la iglesia primitiva, vemos una descripción de ellos hecha por Pablo en la Segunda Epístola a Timoteo. Los describe como amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios (2 Timoteo 3:2-4 RVR1960), y agrega una de las partes más peligrosas, seguido de un consejo: Que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a estos evita. Estas personas profesan ser cristianos, tener relación con la iglesia y con Cristo, pero no es así para nada, por el contrario, niegan con sus hechos que sea eficaz la obra regeneradora y transformadora del Espíritu Santo. Su actitud, lejos de atraer a otros a los pies de Cristo, los aleja. No son ejemplo ante sus familiares, ni vecinos, ni compañeros de trabajo. Pero existen otros que son aún más peligrosos, y hasta las personas que los rodean en el plano íntimo desconocen la maldad en sus corazones.

    Aun cuando el apóstol Pablo dice: en los postreros días (2 Timoteo 3:1), no se refiere a los tiempos del fin, o no habría dicho a Timoteo que evitara a esos individuos. La indicación era para un futuro cercano, para la congregación que sería atendida por este joven. En nuestras iglesias existen muchas personas así también, y si somos pastores o líderes, no podemos permitir que la emoción o la amistad nos lleve a poner este tipo de personas al frente de otros cristianos, por el contrario, debemos evitar ponerlos en posiciones de liderazgo. Dependamos de Dios y pidamos discernimiento de espíritu a Aquel que ve las intenciones de los corazones.

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