Confiando en Dios, sin temor

    “En Dios alabaré su palabra; en Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre?”

    Salmos 56:4 RVR1960

    Nuestro organismo está diseñado para responder instantáneamente a amenazas sin que lleguemos a pensar en cómo reaccionar. Si algo va a caer en nuestros ojos, los cerramos instantáneamente; si algo va a golpear nuestro rostro, lo cubrimos con nuestras manos; si tropezamos y caemos de bruces, tratamos de amortiguar la caída poniendo nuestras manos delante. Pero cuando nos amenaza algo que es más complejo, respondemos con el impulso de luchar o huir, siendo el temor el desencadenante del segundo.

    Gran parte de los riesgos y amenazas que enfrentamos a diario son causadas por los seres humanos. Podemos llegar a tener temor de ataques físicos, aunque los psicológicos a veces hacen más daño. Temor a perder el trabajo, la dignidad, la estabilidad, la reputación, muchos aspectos pueden preocuparnos sobremanera. Sin embargo, el salmista declara: En Dios alabaré su palabra; en Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre? Existe una confianza plena en Dios y la fidelidad que demuestra en el cumplimiento de Sus promesas. A partir de esa certeza, con la defensa del Dios vivo, con todas las seguridades que nos brinda, ¿de qué podemos tener temor? Únicamente de ofender a quien nos protege.

    Por las promesas que encontramos en las Sagradas Escrituras y su cumplimiento en nuestras vidas, debemos alabar a Dios. En Él está nuestra confianza, y no nos defraudará nunca. Abandonemos todo temor, pues tenemos defensor divino contra cualquier adversidad, y nada ni nadie podrá hacernos daño. ¡El Señor te bendiga!

    #AlabaADiosPorSuPalabra, #ConfiandoEnDios, #SinTemor, #MinutosConDios, #ReflexionesDiarias

    Leave a Reply

    Your email address will not be published. Required fields are marked *