“Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.”
Jeremías 17:7 RVR1960
Como personas no estamos diseñados para estar solos. Somos seres sociales, y requerimos de la interacción con nuestros semejantes para aprender, desarrollar habilidades y alcanzar nuestro lugar en la sociedad. Es nuestra familia con quien primero nos relacionamos, y mientras crecemos vamos aumentando nuestro círculo de contactos. Entre la gente con la que coincidimos diariamente, existen algunos con los que tenemos más empatía que con otros. Y así diferenciamos por clasificaciones a los que nos rodean como desconocidos, conocidos, amigos; siendo algunos de ellos verdaderamente importantes para nosotros.
El poder confiar en este grupo íntimo es crucial, siendo uno de los aspectos que hacen que un individuo deje de estar en una categoría y cambie a otra. Precisamente por esto, la traición a la confianza depositada en otro es algo que nos afecta mucho, y tristemente pasamos por muchas situaciones durante el transcurso de nuestras vidas en las que nos decepcionan.
Con todo, hay alguien que siempre ha estado y estará ahí para nosotros, alguien que nunca nos traicionará y en el que podemos confiar ciegamente: Dios. El profeta Jeremías recalca que es bendito el que confía en Jehová y no en los hombres, haciendo en el versículo una doble afirmación. Si esperamos algo de los demás sin recordar la naturaleza que tenemos los seres humanos, vamos destinados al desengaño. Pero nuestro Padre Celestial es veraz, fiel, no cambia de parecer, permanece a nuestro lado aún cuando seamos nosotros quienes lo abandonemos. Él no nos va a fallar nunca.
Si tienes que confiar en alguien, hazlo en Dios. ¿Te atreves?
#ConfiandoEnDios, #MinutosConDios, #ReflexionesDiarias, #PalabraDeDios