“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.”
Salmos 51:10 RVR1960
Cuando somos niños, tenemos gran curiosidad e ingenuidad acerca de todo cuanto nos rodea. Desconocemos que es bueno y malo, y lo vamos adquiriendo a partir de las enseñanzas de nuestros padres, posteriormente nuestros maestros, amigos y la sociedad en general. La maldad, el doble sentido, hipocresía, falsedad y la tendencia a hacer lo que sabemos que está mal de manera voluntaria, es algo que adquirimos con mayor facilidad que las buenas obras.
Pero sucede que no es un caso aislado, sino que es un modo de integrarse y convivir, de formar parte de una comunidad y no ser rechazado o tomado por raro. Y, sin darnos cuenta, hacemos los que sabemos a ciencia cierta que está mal, adormeciendo o ignorando nuestra conciencia que nos alerta a gritos que no debemos hacer eso, nos acostumbramos a ello, y se vuelve parte de nuestra manera de vivir. El salmista ruega: Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. No podemos hacerlo por nosotros mismos, no solo porque somos conducido a ellos a lo largo de nuestra existencia, sino porque nuestra naturaleza nos lleva a hacer el mal con más facilidad que el bien. Requerimos una renovación completa, que seamos regenerados y seamos limpios de nuestros hábitos, pensamientos, deseos e intenciones. Y nadie sino Dios puede obrar este cambio en nosotros.
Solamente una intervención divina puede cambiar nuestra naturaleza. Solo mediante la guía del Espíritu Santo podremos ser renovados nuestra mente y espíritu y andar en rectitud. El cambio comienza desde que aceptamos a Cristo, pero debemos tener la intención de cambiar y pedir la ayuda de Dios. ¡El Señor te bendiga!
#CreaUnCorazonLimpio, #RenuevaMiEspiritu, #MinutosConDios, #ReflexionesDiarias