“Porque un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría.”
Salmos 30:5 RVR1960
Contrario a lo que creen la mayoría de los cristianos, aunque Dios nos perdona cuando pecamos, también nos disciplina. Si no lo hiciese así, no sería justo, ni se comportaría como Padre que disciplina a los hijos que ama. En efecto somos perdonados cuando nos arrepentimos genuinamente, pero también recibimos castigo a consecuencia de la desobediencia.
Sin embargo, el salmista dice, acerca de la naturaleza de Dios: Un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría. Cuando comparamos la duración del castigo recibido con el tiempo que el Todopoderoso nos es favorable, entonces solo podemos decir que su ira dura un momento. Aun cuando estemos expuestos a ella durante todo un año, comparando que nos espera una eternidad bajo su cuidado, ni siquiera puede ser tomado en cuenta. Verdaderamente puede doler el ser disciplinados, pero nuestro Padre no es injusto ni cruel, ni tampoco guarda rencor. Esta falta no se nos tomará en cuenta, y continuaremos teniendo de Él protección, provisión, guía, ayuda, paz, misericordia y salvación.
Si nos encontramos en una etapa difícil de nuestra vida por haber pecado, tengamos en cuenta que Dios mismo nos da fuerzas para salir de esta situación. Llenémonos de paciencia, pues después de este tiempo pasajero, seguiremos disfrutando del favor del Altísimo en cada aspecto de nuestra vida.
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