“Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.”
Romanos 3:28 RVR1960
En los primeros tiempos de la iglesia primitiva, sucedió que determinados judíos convertidos al cristianismo consideraban que los gentiles que aceptaban a Cristo tenían que asumir sus costumbres y prácticas de la ley, para poder ser salvos. Esto generó desacuerdos entre los creyentes, y una discriminación porque los israelitas se consideraban más aptos o más adecuados para la salvación.
En la actualidad existen prácticas en las iglesias que son similares. La tendencia al legalismo hace que se impongan determinadas reglas y que se condicione la salvación a cumplirlas. Se llega al punto de considerar que quien no las cumple no tiene santidad o no es cristiano. Pablo se encuentra escribiendo a los romanos, y dice: Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley. Anteriormente se ha expuesto que el sacrificio de Cristo es más que suficiente para salvarnos, que no hay modo en que podamos salvarnos por nosotros mismos, hagamos lo que hagamos. Solo mediante nuestra fe en que el Mesías es el Camino, Salvación y Vida podemos tener seguridad de que nuestros pecados son perdonados. Cuando agregamos obras a la salvación, decimos que Jesús no es suficiente, que la muerte del Hijo de Dios en la cruz no basta, estamos menospreciando el plan divino.
El primer paso es el perdón de pecados, y posteriormente el Espíritu Santo se encarga de transformar las vidas, santificándonos y haciéndonos apartar del mal. Seamos cuidadosos, no sea que, sin quererlo, por nuestras prácticas con tendencias legalistas, estemos apartando y despreciando a los que deben ser salvos, convirtiéndonos en piedras de tropiezo en vez de canales de bendición.
#ElHombreEsJustificadoPorFe, #SinObrasDeLaLey, #MinutosConDios, #ReflexionesDiarias