“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.”
Juan 13:34 RVR1960
El amor es el sentimiento supremo que una persona puede experimentar hacia otra. Incluye no solo afinidad, sino también respeto, conexión y compromiso genuino. Cabe destacar que no es solo referente a relación de pareja, como se ha generalizado, sino que hay diversas dimensiones de él. Sin embargo, es poco frecuente encontrar hoy en día ese sentimiento desinteresado. De manera general, existe la intención de obtener beneficios de los demás, y no apreciarlos como a nosotros mismos.
Y aunque se esperaría encontrar este sentimiento en los cristianos, la realidad es que se arrastran muchas amargas experiencias de personas tratando de aprovecharse de nosotros, de burlas, de traiciones, y cuesta abrirse nuevamente a dar lo mejor de nosotros a los demás. Hacer por quienes ni agradecen ni reciprocan con nosotros el afecto fraternal es difícil. Pero Cristo nos dice a los creyentes: Un mandamiento nuevo les doy: Que se amen unos a otros; como yo los he amado, que también se amen unos a otros. Más que como una opción, por la importancia que reviste el amor como aglutinante y catalizador para la relación entre hermanos de la iglesia, Jesús lo establece como mandamiento nuevo. Y como ejemplo pone la manera en que Él nos amó a nosotros, siendo capaz hasta de entregar Su vida en rescate nuestro, aun cuando lo hemos rechazado o ni siquiera le conocíamos.
La unidad en el cuerpo de Cristo es crucial, pero esta unidad entre tanta diversidad de personalidades solo puede darse mediando el amor. Este también nos hace orar y movernos en favor de inconversos, por quienes nos persiguen, por nuestros enemigos. Y si no lo tenemos aun, es momento de rogar a Dios que genere en nosotros ese amor por las almas, y por nuestros hermanos en la fe, para acercarnos cada día más a la imagen del Mesías. ¡El Señor te bendiga!
#NuevoMandamiento, #AmarnosUnosAOtros, #MinutosConDios, #ReflexionesDiarias