“Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.”
Efesios 6:10 RVR1960
Es frecuente encontrar impedimentos en nuestra vida en cada paso y ante cada meta. Situaciones difíciles, adversidad y oposición las encontramos a diario en cada aspecto de nuestra existencia. Dependiendo de nuestro carácter, somos capaces de no dejarnos abrumar, y decididos, seguir adelante. Otros, se dejan aplastar por los problemas y dejan de luchar por sus objetivos. Quizás no haya batalla más recia que la que se libra en la vida espiritual. Además de lo que comúnmente enfrentan las personas, se añaden otros ataques y tropiezos, por lo que se añora una mano amiga.
Esta porción de la epístola a los Efesios antecede a la descripción de la armadura de Dios dada por Pablo a los creyentes, y en ella enfatiza de dónde viene realmente nuestra fortaleza y poder. Solamente en el Señor podemos encontrar esa fuerza para seguir adelante, ánimos cuando ya no podemos más, aliento cuando estamos desfallecidos. Es Su poder el que nos revitaliza, y permite continuar viviendo de una forma que agrade a nuestro Padre Celestial. Por Él podemos soportar adversidades, ataques y tentaciones, no solo de las personas alrededor, sino también espirituales.
Si te sientes débil, pide fuerzas a Dios; si desfalleces, pide aliento al Todopoderoso; si sientes que no puedes más, pídele a tu Padre Celestial que te sostenga. Él está dispuesto a venir en tu socorro. No te fallará ni te dejará solo. Quiere que cuentes con Él y te protegerá de cualquier embate del enemigo en tu contra. Solo confía en el Señor.
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