“Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados”
Efesios 5:1 RVR1960
Los niños pequeños tienen un comportamiento interesante: repiten todo cuanto ven a los padres hacer. Uno puede intentar que hagan lo que les decimos, pero ellos son más propensos a imitar nuestras acciones. En este caso, es evidente que debemos ser ejemplos de los valores y principios que queremos que sigan, pues más que palabras, van a estar atentos a nuestra actuación, y repetirán buenos o malos hábitos. Es por eso que cuando reconocen el buen comportamiento de los infantes en la sociedad y su buena educación, testimonia la buena conducta de los padres.
Declararnos como cristianos y no evidenciar la naturaleza de Dios en nosotros, es una forma directa de ensuciar y difamar Su nombre. Pablo manda que seamos imitadores de Dios como hijos amados, como aquellos que tienen a su Padre como un héroe, y repiten lo mismo que lo ven hacer con el deseo de agradarle, porque existe una relación íntima y siguen Su modelo de conducta. Amor, misericordia, piedad, compasión, perdón, fe, paz, confianza, santidad, dominio propio, mansedumbre, justicia, benevolencia, todo esto y más debe ser evidente en nosotros, porque lo hemos experimentado cada día de nuestras vidas en nuestro trato con el Altísimo.
El mundo busca defectos en los cristianos para poder burlarse y acusarlos. Pero también mediante nuestro comportamiento como cristianos damos o no testimonio de Aquel que hemos dicho que es nuestro Padre Celestial. Muchos farsantes se hacen llamar cristianos para dañar la imagen de la iglesia ante los inconversos; otros creen ser cristianos porque asisten a un templo, pero son personas carnales y ni ellos mismos saben que ni siquiera son salvos; por último, están los verdaderos hijos de Dios, que demuestran mediante su comportamiento y obras que son imitadores de quién nos sacó de tinieblas a Su luz admirable, y nos dio vida cuando estábamos muertos. #ImitadoresDeDios, #HijosAmados, #MinutosConDios, #ReflexionesDiarias