“Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen.”
Salmos 103:13 RVR1960
La compasión es un sentimiento más intenso que la empatía. Hace que se perciba y entienda el sufrimiento de los demás, y genera el deseo y acción de aliviar, reducir o eliminar por completo la situación que lo ocasiona. Es frecuente experimentarlo cuando son afectados seres queridos o muy cercanos, visto frecuentemente entre padres e hijos, hermanos, y familiares o amigos muy unidos. En un mundo en el que tantos padecen por disímiles causas, la compasión que nos hace actuar en favor de los demás es muy necesaria.
Además de los ejemplos anteriores, hay Alguien más que siente compasión por nuestros padecimientos, y no permanece impasible, aunque se diga lo contrario. Las personas que no conocen a Dios alegan con frecuencia que Él no existe, porque no permitiría que tantas cosas malas sucedan en el mundo. Casi como respuesta a esto, el salmista escribe: Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen. La misma sensación que embarga a un padre es la que experimenta Dios al ver a Sus hijos padeciendo. No permanece inmóvil, sino que toma partido, y libra de las manos de los enemigos, perseguidores o cualquier situación adversa. Pero lo hace con aquellos que le obedecen, los que verdaderamente hacen Su voluntad. No tiene por qué hacerlo con los que niegan Su existencia, lo repudian o difaman. Sin embargo, si los que lo han rechazado se acercan arrepentidos y en busca de Su auxilio, responde con presteza.
Dios muestra compasión hacia Sus hijos cada día que nace. Está dispuesto a librarnos de nuestros problemas, y actuar en favor nuestro. Como nuestro Padre Celestial, entiende nuestro sufrimiento, proporciona fuerzas, consuelo y toma partido en defensa nuestra. No estamos solos, acudamos a Él en momentos de dolor. ¡Dios te bendiga!
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