“Temed a Jehová, vosotros sus santos, pues nada falta a los que le temen.”
Salmos 34:9 RVR1960
El temor es una sensación que surge en nosotros de forma espontánea que nos hace huir o rechazar lo que puede ser considerado dañoso, arriesgado o peligroso. Sin embargo, en la Biblia se encuentra recurrentemente este término asociado a Dios. ¿Quiere decir esto que debemos huir o rechazar al Todopoderoso? Claramente no.
Vemos que el salmista declara: teman a Dios, ustedes sus santos, pues nada les falta a los que le temen. El término temor a Dios está asociado con el modo reverencial y respetuoso que se le debe tener al Creador. Es un don del Espíritu Santo. Y en este tiempo en Israel era fácil sentirse abrumado ante la presencia del Altísimo, pues eran visibles sus milagros y el cumplimiento de las profecías dadas a sus escogidos y hasta los enemigos de los israelitas le temían. Sin embargo, en la actualidad, todo ha sido convertido en mitos y leyendas y la humanidad considera haber creado a Dios para explicar los fenómenos naturales antes su carencia de conocimiento científico, igualándonos o haciéndonos superiores a Él. En la iglesia se ha cambiado el término temor a Dios y se trata de explicar con el amor al Padre Celestial, sin embargo, aunque hay puntos de coincidencia en cuanto al respetar, los judíos sí sabían que en Sus manos estaba la vida y la muerte de cada uno de ellos.
La promesa de que nada faltará es a los que obedecen a Dios, a los que lo respetan, a los que lo reverencian, a los que están consagrados y a su servicio. No podemos confundir los términos de temer y amar. Amamos a Dios por todo lo que Él ha hecho por nosotros, pero lo respetamos y reverenciamos porque es un ser divino sobrenatural, todopoderoso, insondable y que no tenemos manera de comprenderlo. El respeto y temor reverencial hará que lo pensemos dos veces antes de pecar, puesto que habrán consecuencias, mientras que, desde la perspectiva del amor, como Él nos ama, no habrán repercusiones. Olvidamos que Dios es amor, pero también es justo. Temamos a Dios, respetémoslo, reverenciémoslo, y obedeciéndolo, hará cerco alrededor nuestro, y verdaderamente nada nos faltará.
#TemedAJehova, #NadaFaltaALosQueTemenADios, #MinutosConDios, #ReflexionesDiarias