“No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos.”
Colosenses 3:9 RVR1960
Las mentiras son afirmaciones que hacemos conscientes de que no son verdad, y forma parte de la manera en que interactuamos con las personas en la actualidad. Su uso puede ser motivado por fingir, engañar, aparentar, persuadir, manipular o evitar situaciones. Se miente con mucha frecuencia, sin importar si son adultos o niños, llegando a decirse aproximadamente once mentiras por semana, aún por parte de personas que no acostumbran a ello, ya que se ha convertido en una habilidad social usada por todos, llegando hasta a ponerle el apellido de mentira piadosa para justificar su uso.
Aunque los cristianos saben que mentir es un pecado, se considera a veces como una falta sin menor importancia, olvidando que Dios aborrece a los mentirosos (Proverbios 12:22 RVR1960). Y como característica general, ni siquiera se toma como algo de que arrepentirnos cuando nos presentamos delante del Altísimo en oración. Pero Pablo dice: No se mientan los unos a los otros, habiéndose despojado del viejo hombre con sus hechos. Una de las características conductuales de un creyente es la integridad, y esto implica que cualquier cosa que constituya pecado debe evitarse, no pasarla por alto o ignorarla por considerarla inofensiva. Mentir era algo que hacíamos cuando estábamos en el mundo, ahora que somos nuevas criaturas en Cristo, debemos abandonar los viejos hábitos que teníamos y no retomarlos, más aún cuando sabemos que es algo que Dios detesta.
Como cristianos, damos testimonio de Jesús al mundo, y predicamos que Él es el camino, la verdad y la vida. No podemos ser mentirosos y decir que lo seguimos. Más aun, esto que consideramos insignificante afecta nuestra relación con Dios, y debemos eliminar de nuestra vida todo cuanto nos aleje de Él. Pidámosle una transformación completa para apartarnos de la mentira. ¡El Señor te bendiga!
#NoMientan, #RenovacionCristo, #MinutosConDios, #ReflexionesDiarias