“Orad sin cesar.”
1 Tesalonicenses 5:17 RVR1960
Los seres humanos somos seres sociables, y utilizamos la comunicación oral y escrita para intercambiar ideas, información y relacionarnos entre nosotros. Según investigaciones, las mujeres hablan de veinticinco mil a treinta y dos mil palabras al día, mientras los hombres oscilan entre doce mil y quince mil. Al conversar expresamos nuestras emociones, dudas, preocupaciones, y sentimientos, del mismo modo en que nos interesamos por las de los demás. Es nuestra manera de pedir auxilio, agradecer, ayudar, defender, describir, mostrar empatía, hacer amigos.
Pero de la misma manera que nos comunicamos entre nosotros para cada aspecto de nuestra vida, los cristianos necesitamos ese mismo tipo de interacción con Dios. Y la única manera de hacerlo es orando. Esta oración puede ser hablada o mental, pero es la manera de establecer comunión con el Altísimo. Pablo escribe a los tesalonicenses un grupo de recomendaciones, y entre ellas, les dice: Oren sin cesar. Sea en tiempos de paz, dificultad, alegría, tristeza, serenidad, ira, calma, dolor, enfermedad, luto, en cualquier circunstancia debemos orar. De la misma manera en que nos es necesario hablar con otras personas para desahogarnos, es imprescindible que hablemos con Dios y le contemos nuestra situación. La gran diferencia es que de este modo tendremos ayuda, comprensión, defensa, protección, respuesta y solución. Pero también estrechamos la relación que nos uno al Creador del universo, Aquel que puede hacer todo por nosotros y creó la manera de que podamos tener una comunicación que trasciende barreras y dimensiones conocidas.
Como mismo nos comunicamos con otras personas, así quiere Dios que tengamos comunión con Él, que le contemos nuestras preocupaciones y alegrías, que en cada momento del día tengamos un momento para hablar con nuestro Padre. De esto depende nuestro crecimiento, madurez, reconciliación y salvación. ¡El Señor te bendiga!
#OrenSinCesar, #ComunionConDios, #MinutosConDios, #ReflexionesDiarias