Persiste en lo aprendido

    “Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido.”

    2 Timoteo 3:14 RVR1960

    El conocimiento humano es algo que va cambiando con los años. Lo que aprendemos en nuestro período de estudio ha cambiado cuando son nuestros hijos lo que lo reciben en clases, puesto que diversas teorías surgen, lo que se tenía por cierto cambia a causa de un nuevo descubrimiento, y hay que modificar todo lo que se enseñó por años, y eso, como en un ciclo, puede que se refute en el futuro y haya que volver a modificarlo. Y esta información está basada en cuánto de lo que ignoramos hemos logrado entender, o al menos darle una explicación.

    Todo esto causa mucha relatividad en cuanto creemos conocer. El tratamiento óptimo para una enfermedad puede que esté contraindicado mañana, y la fórmula para solucionar una ecuación matemática puede ser totalmente distinta a la que aprendimos. En medio de esta vorágine de cambio, contradicción entre investigadores y relatividad, hay algo que permanece de manera absoluta. El conocimiento de Dios está fundamentado en un autor que lo conoce todo y que existe allende los tiempos. Mientras todo cambia, mientras diversos intérpretes le dan su propio significado a la Palabra de Dios, el propósito con el que fue inspirado no ha variado. El Autor es el mismo y lo será por los siglos de los siglos. Pablo, en una de sus últimas epístolas, escribe a Timoteo advirtiéndole en contra de las herejías que estaban apareciendo en la iglesia, y le dice: Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido. Él había recibido enseñanzas directas de su abuela Loida, su madre Eunice, (2 Timoteo 1:5 RVR1960) y también del apóstol (2 Timoteo 3:10-11 RVR1960), recibiendo de primera mano un testimonio vivo de fe, conducta y dependencia de Dios, además de principios de sana doctrina. De este modo, teniendo conocimiento firme, vivencias que confirmaban lo que creía, y aprendiendo a depender del Altísimo, no sería conmovido por falsas doctrinas ni herejías.

    Creemos en un Dios vivo, todopoderoso, omnipresente y omnisciente. Y los principios bíblicos dejados por Él no cambian según la época, cultura o circunstancia. Sobre ellos debemos perseverar y aferrarnos a Dios y Su Palabra en cada momento de nuestra vida, para no ser confundidos ni engañados. ¡El Señor te bendiga!

    #PersisteEnLoAprendido, #PermaneciendoFirme, #MinutosConDios, #ReflexionesDiarias

    Leave a Reply

    Your email address will not be published. Required fields are marked *