“y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder”
1 Corintios 2:4 RVR1960
La predicación a los inconversos es una de las tareas más importantes que realiza un cristiano. Llevar a toda persona el evangelio de salvación es la función principal de la iglesia, y hemos sido dotados de dones y poder para llevarlo a cabo. Con todo, en la actualidad, los miembros de las congregaciones enfrentan temores al no saber que decir o hacer, pasan cursos que preparan para poder llevar a cabo la comunicación del mensaje, y dar respuestas a preguntas difíciles, preparándose en todo tipo de conocimiento teológico, pero a veces se olvida al miembro más importante de esa evangelización: el Espíritu Santo.
El apóstol Pablo, en su carta a los Corintios, les dice que cuando fue a hablarles, ni sus palabras, refiriéndose a su manera de hablarles en privado, ni su predicación en público, fue con palabras de sabiduría humana, sino con demostraciones del Espíritu y poder. Pablo tenía condiciones para emplear un lenguaje altisonante y lleno de palabras rebuscadas, puesto que había estudiado erudición secular en Tarso de Cilicia, tenía grandes conocimientos de la ley y mucha preparación intelectual. Sin embargo, su mensaje era sencillamente sobre Jesucristo crucificado, con demostraciones de poder divino mediante señales y milagros, dejándose conducir por el Espíritu Santo, y vemos los resultados que obtuvo. Muchos líderes y miembros de la iglesia se escudan tras su preparación teológica, títulos y estudios, capaces de tener un vocabulario tan exclusivo que a veces es preciso un diccionario para entender lo que quieren decir. Olvidan que es necesario un lenguaje sencillo, que llegue a todos, pero más importante aún, presencia del Espíritu Santo y respaldo divino.
No debemos olvidar que no somos nosotros o nuestra forma de hablar lo que hace que las personas se conviertan, es el Espíritu de Dios tocando cada vida. Esto no quiere decir que descuidemos los estudios y preparación teológica, porque debemos conocer para defender lo que creemos, pero es de extrema importancia nuestra dependencia de Dios, que estemos dotados de poder y que el Espíritu nos lleve a las personas que han de ser añadidas a Su reino.
#PredicandoElEvangelio, #DotadosDePoder, #PresenciaDelEspirituSanto, #MinutosConDios, #ReflexionesDiarias