“Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón.”
Hebreos 11:24 RVR1960
Se han dado muchos casos de personas que han sido cuestionados por su fe, y se les ha dado a escoger entre su título profesional, que han pasado años para obtener, y seguir a Dios. A algunos se les ha puesto a elegir entre herencias o sus creencias. Aquellos que verdaderamente han tenido una relación con el Todopoderoso, son capaces de desechar reconocimientos, títulos o posesiones con tal de agradar al Altísimo.
Vemos en este pasaje: Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón. Él había sido adoptado por la hija de Faraón, educado y atendido como a un príncipe. Sin embargo, no dudó en desprenderse de todo y defendió a los hebreos que se encontraban en régimen de esclavitud. En lugar de ser una figura prominente en Egipto, escogió servir a Dios y liderar Su pueblo. Su elección hizo que en lugar de ser uno más de los monarcas o herederos al poder en esa nación, fuese testigo del poder y la gloria del Creador y una de las figuras más significativas de los que caminaron con Él.
Nuestra fe debe ser firme y no debe ser conmovida por bienes o posesiones terrenales. Si se nos fuerza a escoger entre estar bien con los hombres o agradar a Dios, elijamos esto último. Por nuestra fidelidad y obediencia, nuestro Padre Celestial nos recompensará abundantemente en lo espiritual, pues lo habremos reconocido ante los hombres y Él levantará estandarte por nosotros.
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