Presentar defensa con mansedumbre

    “sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros.”

    1 Pedro 3:15 RVR1960

    El cristianismo es una de las religiones más cuestionadas y atacadas en la actualidad. Los principios cristianos entran en conflicto con la tendencia actual de descontrol, desorden y caos que impera en el mundo, teniendo especial conflicto con el pecado y los excesos que se pretende que sean vistos como algo normal. Ser capaz de defender nuestra posición como creyentes, y dar respuesta a los criterios negativos que se emiten, es crucial, no solo para quitar confusión a los que no conocen, sino para quitar de nosotros mismos cualquier posibilidad de indecisión o duda. La apologética, en teología y literatura, consiste en la defensa de la fe conforme a una posición o punto de vista. Y cada cristiano debe incorporar esto a su conocimiento, además de dominar adecuadamente los basamentos de su fe.

    Sin embargo, no es solo nuestro conocimiento lo que se requiere. Vemos en este pasaje que Pedro dice: santifiquen a Dios el Señor en sus corazones, y estén siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que les demande razón de la esperanza que hay en ustedes. No podemos defender nuestra fe si estamos en pecado, si nuestras palabras anuncian algo, pero nuestros hechos contradicen lo que decimos. Primero necesitamos santificarnos, apartarnos del pecado. Posteriormente una relación firme con Dios, pues, aunque no dominemos aspectos de apologética, el Altísimo nos dará palabras y denuedo a la hora de exponer a otros las bases de nuestra salvación. Pero hay más, la forma de hacerlo no es con irreverencia, contienda o enojo, sino con paciencia, humildad y cortesía, no solo hacia la persona sino también hacia Dios. Así, aunque los demás se irriten, debemos permanecer en paz, pues contamos con la presencia de nuestro Padre Celestial, y nuestras palabras servirán de basamento para que el Espíritu Santo inquiete y produzca un cambio en las vidas.

    Permanecer callados ante alguien que nos pregunta de nuestra fe quita una posibilidad de que esa persona sea traída a los pies de Cristo. Debemos saber en qué creemos, y ser capaces de presentar defensa, pero sin ofender, humillar o discutir, sino siendo precisos en nuestras ideas y dejando que Dios tome el control de lo que decimos, teniendo un testimonio eficaz. ¡El Señor te bendiga!

    #PresentarDefensa, #SantificarADios, #MinutosConDios, #ReflexionesDiarias

    Leave a Reply

    Your email address will not be published. Required fields are marked *