Que no les sea tomado en cuenta

    “En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta.”

    2 Timoteo 4:16 RVR1960

    El día de todas las personas está lleno de vicisitudes, dificultades, situaciones inesperadas que se presentan y que se acumulan a diario sobre cada uno de nosotros. Esto puede hacernos pasar por al lado de alguien que estimamos, y ni siquiera darnos cuenta por estar ensimismados y tratando de dar solución al cúmulo de problemas, o estar tan irritados que respondemos mal sin siquiera tener la intención de hacerlo. Muchas son las variables que influyen en las relaciones interpersonales, y ser capaces de ponernos en el lugar de otros, no tomarnos las cosas de modo personal, o dejar pasar algo que consideramos una ofensa, es una forma de adaptación a nuestro entorno y madurez.

    En el ámbito cristiano muchos hermanos se molestan y ofenden si no los saludaron, si alguien los miró de una manera que les pareció ofensiva, y muchas otras cosas pueden causar susceptibilidades y herir sentimientos. Ciertamente no es un comportamiento adecuado no dirigir la palabra a un hermano o no saludar, pero cuando esto sucede, no sabemos por qué situación está atravesando esa persona, o si tiene tal preocupación que nos miró y ni siquiera nos notó por tener la mirada perdida. A veces hemos estado enfermos, y nadie ha ido a visitarnos, o hemos atravesado un momento difícil y no nos han apoyado. Pero vemos que Pablo se vio en una situación peor, en la que personas que estaban con él lo abandonaron cuando fue llevado a un tribunal a ser juzgado y podría perder la vida allí. Y hablando de ellos dijo: En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta. La causa era justa, la defensa de la fe. Pero sabiendo que lo habían abandonado por temor y dejado a enfrentar a sus acusadores, sus palabras no fueron de dolor, amargura o rencor. Más bien pidió que no les fuera tomado en cuenta esto. Independientemente del daño que pudiera haberle causado esta situación o la decepción al no encontrar un solo amigo que abogara por él, fue capaz de entenderlos y no tomarlo en cuenta.

    Una de las cosas más importantes que tenemos que aprender como cristianos es a perdonar. Sin importar que daño nos hayan hecho, debemos ser capaces de pasar página, no tomarlo como algo personal, y hasta interceder por ellos ante Dios, para que les sea perdonado. De este modo demostramos madurez espiritual y que tenemos a Cristo con nosotros. ¡El Señor te bendiga!

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