“Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano?”
Juan 5:6 RVR1960
Ante una enfermedad difícil de las personas, los padecimientos de otros, las calamidades que acontecen, muchos se preguntan si Dios existe, y si existe, por qué no hace nada al respecto. Según su manera de pensar, Dios debería proteger, curar y prolongar la vida de aquellos que obstinadamente decidieron volverle la espalda, ni siquiera reconocen Su existencia, y para lo único que lo mencionan es para cuestionarlo y criticar.
En este pasaje de las Escrituras, vemos a Cristo que se acercó a un paralítico de más de 38 años padeciendo, y se encontraba en el estanque Betesda, esperando por un milagro. Narra: Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? Él sabía de antemano cuales eran las intenciones del enfermo, sabía de su tiempo esperando, de su frustración. Pero quería escucharlo de la persona. Que le hablase y le dijese sus problemas, que expresara su deseo de ser sano. El Mesías tenía un propósito al ir allí e Iba dispuesto a sanar a esa persona. Y luego de escuchar lo que le dijo el hombre, le fue dicho: Levántate, toma tu lecho y anda.
En la actualidad el propósito sigue siendo el mismo. Dios quiere que tengas sanidad. Está dispuesto a curar cualquier enfermedad o dolencia. Pero necesitamos acercarnos a Él primero, hablarle y exponerle nuestros padecimientos, aun cuando Él los sepa. No tengas temor. Acércate confiadamente y recibirás sanidad. ¡El Señor te bendiga!
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