“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.”
Efesios 6:13 RVR1960
Un militar que se encuentra en la guerra debe estar equipado y listo para combatir en cada momento del día. Un ataque sorpresivo podría encontrarlo sin su armamento o en condiciones de pelear adecuadamente y esto podría costarle la vida. De ese modo, en la primera línea hasta duermen completamente armados, sin descuidarse nunca. De ese modo debemos comportarnos los cristianos en cada momento de nuestra vida.
Es frecuente el uso de ilustraciones que comparan a los creyentes con soldados. Y es que nos encontramos en un campo de batalla constante, en el que el enemigo no es visible ni podemos aniquilar con nuestras fuerzas. Dependemos para combatir de defensas y armas que solo puede proporcionarnos Dios y que Pablo enfatiza de su necesidad para nosotros al decir: Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Para esta armadura se usa como referencia la que usaban los soldados romanos, compuesta por: Cinturón de la Verdad (Efesios 6:14 A. RVR1960), que era llevado todo el tiempo ya la verdad es imprescindible para alcanzar santificación y liberación; la Coraza de la Justicia (Efesios 6:14 B. RVR1960), esta justicia no es la de los hombres, sino la de Cristo, para guardarnos de acusaciones; el Calzado del Evangelio de la Paz (Efesios 6:15 RVR1960), disposición y presteza para dar a conocer el Evangelio; el Escudo de la Fe (Efesios 6:16 RVR1960), protege de los ataques del maligno para hacernos pecar o dudar de nuestra fe; el Yelmo de la Salvación (Efesios 6:17 A RVR1960), pues en nuestra mente tiene lugar casi todas las batallas, y este traerá certeza de salvación, y claridad de pensamientos; y la Espada del Espíritu (Efesios 6:17 B RVR1960), única arma que puede vencer al enemigo que enfrentamos, la Palabra de Dios.
Para poder resistir los ataques espirituales, la armadura de Dios no puede estar incompleta. No podemos prescindir de ninguno de los elementos que la conforman, y debemos llevarla siempre con nosotros, haciéndonos diestros con su uso diario, y prestos a presentar batalla contra el enemigo que quiere que perdamos nuestra salvación. ¡El Señor te bendiga!
#ArmaduraDeDios, #ResistirElDiaMalo, #MinutosConDios, #ReflexionesDiarias