“No apaguéis al Espíritu.”
1 Tesalonicenses 5:19 RVR1960
Los cristianos fuimos llamados a ser luz del mundo y sal de la tierra (Mateo 5:13-14 RVR1960), y para ello necesitamos impactar en las vidas de los que se pierden y están sumidos en tinieblas y pecado, pero para ello necesitamos hacer señales (Marcos 16:17-18 RVR1960) que evidencien al Dios poderoso en el que creemos. En tiempos del Antiguo Testamento, solo algunos elegidos eran capaces de comunicarse con el Altísimo y realizar milagros, los cuáles llevaban las palabras y voluntad de Dios al pueblo hebreo. Pero después de que Cristo estuviese entre nosotros, fue prometido un Ayudador que, entre sus funciones, proporcionaría una investidura de poder a los creyentes (Lucas 24:49 RVR1960), y cuyo cumplimiento sucedió el día de Pentecostés, en el aposento alto (Hechos 2:1-4 RVR1960).
Para un cristiano es de vital importancia el Espíritu Santo. No solo dota de poder, sino que da testimonio de Cristo a las personas (Hechos 1:8 RVR1960), es quien convence de pecado, justicia y juicio (Juan 16:8-11 RVR1960), es evidencia y origen del fruto espiritual de los creyentes (Gálatas 5:22 RVR1960), imparte dones espirituales a la iglesia (1 Corintios 12:7-11 RVR1960), nos ayuda a comunicarnos efectivamente con el Padre Celestial, e intercede por nosotros (Romanos 8:26 RVR1960), nos enseña y permite comprender adecuadamente las Sagradas Escrituras (Juan 14:26 RVR1960), nos guía a la verdad (Juan 16:13 RVR1960), entre muchas otras funciones cruciales para los que han decidido seguir a Cristo. Sin embargo, algunos enseñan que ya el Espíritu Santo no hace lo mismo que en tiempos de la iglesia primitiva, mientras en nuestros templos, tenemos personas que critican y juzgan duramente a los que creen que Dios puede sanar. Esta es una manera de apagarlo. Algunos no se sienten capaces o dignos, otros resisten al Espíritu Santo, mientras que varios lo han contristado. A todos ellos y a nosotros, Pablo nos dice: No apaguen al Espíritu Santo.
La primera manifestación del Espíritu Santo fue en formas de lenguas de fuego, y es llama que inflama nuestro ser. No lo apaguemos, pues lo necesitamos para tener vidas renovadas, sanas y de poder para impactar en esta generación que se pierde y llevarles la salvación que es en Cristo Jesús. Un encuentro con Él transformará por completo tu vida, ruego al Señor porque el Espíritu Santo more en ti. ¡Dios te bendiga!
#ApagandoAlEspirituSanto, #ViviendoPorElEspirituSanto, #MinutosConDios, #ReflexionesDiarias