“Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús.”
Romanos 15:5 RVR1960
Los seres humanos somos gregarios por naturaleza. En nuestra interacción social aprendemos, nos desarrollamos y adquirimos habilidades que nos permiten subsistir en el medio en el que nos desenvolvemos. A medida que esto sucede, nos rodeamos de personas o nos unimos a grupos formales o informales acorde a nuestros intereses o preferencias, siempre bajo el principio de la afinidad. De estos se espera que haya unidad entre sus miembros, en cuanto a criterios, intereses, metas y proyecciones, pues si esto no existe, está destinado a disolverse.
Los cristianos también conformamos un grupo de personas con diferentes orígenes y modos de pensar distintos. Nos caracteriza que aceptamos a Cristo y queremos ser regenerados y transformados, decidiendo por voluntad propia dedicar nuestra vida a Su servicio. Y esto es exactamente lo que debería unirnos. Somos un sector de la sociedad que es constantemente atacado y criticado, pero si además de los problemas que tenemos a diario, también nos encontramos divididos y peleando unos contra otros, vamos a ser derrotados con facilidad. Pablo dice: Pero el Dios de la paciencia y de la consolación les dé entre ustedes un mismo sentir según Cristo Jesús. Hay hermanos que son más débiles que otros, algunos pecan, otros hacen cosas que nos hacen sentir mal, pero en lugar de irritarnos, discutir, atacar, debemos tener paciencia, servir de soporte y consuelo a otros, y llegar a tener todos un mismo sentir sobre el modelo de Jesucristo.
Recordemos que no somos perfectos, que nos equivocamos y fallamos a diario. Ganemos en paciencia, humildad, y amor por nuestros hermanos en Cristo, rogando por la transformación que se obra en cada creyente dispuesto, para que tengamos unanimidad de pensamientos y seamos testimonio vivo de la obra de Dios. ¡El Señor te bendiga!
#UnMismoSentir, #DiosDePaciencia, #MinutosConDios, #ReflexionesDiarias