El pago de la humildad y la obediencia

    “Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová.”

    Proverbios 22:4 RVR1960

    Tres grandes aspectos persigue el hombre a lo largo de su vida y a ellos dedica sus esfuerzos desmedidamente.  Estos son la riqueza, la fama o reconocimiento y la extensión de la vida o la salud. Aunque no siempre se quieren los tres simultáneamente, es frecuente que se pretendan combinaciones de estos. La importancia que se le da a ellos, hace que se desee prosperidad y salud a las personas que se aprecian en ocasión de cumpleaños, celebraciones y año nuevo.

    Pero mientras se incurre en todo tipo de actividades o actuaciones en la búsqueda de esto, sin importar consecuencias o a quién se dañe en el proceso, mientras se incrementan los niveles de arrogancia; Dios proporciona lo que se pretende con tanto afán. El autor de los Proverbios dice: Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová. Las personas temerosas de Dios, que le obedecían, eran humildes en su trato a los demás y hacían el bien, disfrutaron de abundantes posesiones, eran reconocidos por otros como justos y sus días se alargaron. La mano de Dios estaba sobre ellos, los sustentaba y multiplicaba sus bendiciones. Sin embargo, ninguno tuvo nunca elevadas pretensiones. Eran personas trabajadoras, dedicadas, que solo querían obedecer al Creador. Nadie nunca se sentó a que el Todopoderoso les supliera sin hacer nada, ni poner empeño. Y se ha malinterpretado el pasaje de Mateo 6:33 cuando se nos dice que busquemos primeramente el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás sería añadido. Aquí no nos llama a que dejemos de trabajar, sino que no prioricemos los bienes materiales antes que al Altísimo, que dejemos el afán y que sigamos los valores y mandamientos dejados por Dios en lugar de la corrupción en búsqueda de beneficios personales.

    Es importante aclarar que no se hace referencia a ningún aspecto de los enseñados por doctrinas de prosperidad. En la actualidad, posteriormente al nuevo pacto establecido por Cristo, es preferible que las riquezas, honra y vida sean espirituales más que terrenales. Pero nuestra obediencia, temor a Dios y humildad, hará que se derrame bendición sobre nosotros, que a la vez se reflejará en las personas que ayudemos con lo que recibimos de Él, creando un ciclo que será recompensado de manera abundante por nuestro Padre Celestial.

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