Siguiendo a Cristo

    “Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.”

    Marcos 8:34 RVR1960

    Los seres humanos tenemos gustos autodestructivos. Por regla general, las cosas que más nos gustan, tratamos de repetirlas tan frecuentemente que generan adicción y terminan haciéndonos daño. Ejemplos como la comida, el azúcar, café, por mencionar los más inofensivos, pueden convertirse en obesidad, diabetes o hipertensión arterial. Otros, más agresivos, como el alcohol o las drogas, desde el inicio comienzan a generar problemas hasta convertirse en males irreversibles, pero todos tienen como factor común que generan adicción en una menor o mayor escala.

    Lograr refrenar nuestros impulsos primarios, en el que queremos satisfacer nuestros deseos, aun cuando sabemos que nos hacen daño, requieren de mucha fuerza de voluntad, y para algunos es casi imposible de lograr. El ser incapaz de controlar esos impulsos es lo que conlleva a pecar.

    El apóstol Marcos recoge cómo Jesús de Nazaret se dirige a sus discípulos y a la multitud que le seguía, diciéndoles que quien estuviese dispuesto a seguirlo, debía negarse a sí mismo y tomar la cruz que nos corresponde a cada uno. ¿Qué significa esto? Para tratar de asemejarnos a Cristo, lo primero que debemos hacer es tener dominio propio, ser capaces de controlar nuestros impulsos y no ceder ante el pecado. Nosotros mismos somos nuestros principales enemigos, porque sabemos qué es lo que no debemos hacer, pero tenemos tendencia a hacerlo. El segundo punto es metafórico, pero del mismo modo que cargar una cruz de madera capaz de sostener nuestro cuerpo es difícil, así mismo tendremos dificultades y padecimientos que enfrentar. La vida de un cristiano no es sobre un camino de pétalos de rosas, y nuestro primer antagonista es uno mismo. Cuando hagamos esto, entonces podremos seguir los pasos del Hijo de Dios.

    Durante este tránsito contaremos con el apoyo divino, fortaleciéndonos y dándonos paz. Y el objetivo final es la salvación de nuestra alma y poder habitar en Su Santa presencia.

    #SiguiendoACristo, #TomandoNuestraCruz, #NegandonosANosotrosMismos, #MinutosConDios, #ReflexionesDiarias

    Leave a Reply

    Your email address will not be published. Required fields are marked *