“enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente.”
Tito 2:12 RVR1960
Abandonar hábitos aprendidos a lo largo de nuestra existencia por Cristo es un proceso difícil y que lleva fuerza de voluntad. Cuando nuestra naturaleza pecaminosa se manifiesta y somos cristianos, comienza una lucha entre lo que sabemos que es correcto y lo que la carne nos quiere llevar a hacer. También hay un proceso interno de prueba de fuerzas, en la cual queremos saber si podemos pecar impunemente y Dios estará en la obligación de perdonarnos, porque es amor. De este modo, pretendemos manipular al Altísimo, y algunos quieren vivir una vida de pecado con apariencia de creyentes.
Sucede que Dios no puede ser burlado. Él conoce no solo lo que hacemos, sino lo que pensamos y las intenciones de nuestro corazón. Y la gracia divina (Tito 2:11 RVR1960) es tan completa, que no solo garantiza el camino para la salvación, sino que crea las condiciones para una transformación en nosotros. El apóstol Pablo habla acerca de esto al decir: enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente. Esta enseñanza tiene más carácter de disciplina, como mismo corrige un padre la conducta de un hijo que se porta mal.
Dios tiene a bien darnos el trato de hijos suyos, no solo de complacer nuestras peticiones, sino de rectificar nuestro comportamiento. Es de este modo que nos ayuda a apartarnos del pecado, y nos hace vivir de manera adecuada a la fe que profesamos. Más que dejarnos pecar impunemente, precisamente porque nos ama, nos disciplina para apartarnos de la muerte. ¡Dios te bendiga!
#DejandoDeseosMundanos, #ViviendoJustamente, #MinutosConDios, #ReflexionesDiarias